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ERC muestra su disposición a no bloquear la investidura de Pedro Sánchez

Junts per Catalunya concluye que no se dan las condiciones para apoyar al líder socialista

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, se ha mostrado dispuesto este jueves a no bloquear la legislatura, pero ha exigido «hablar sobre la situación de Cataluña». Rufián, que no ha aclarado si los 15 diputados de su grupo parlamentario se abstendrán o no al final en la investidura de Sánchez, sí ha considerado «irresponsable» que Podemos hable de otras elecciones. «La gente está harta, quiere que nos entendamos», ha mantenido tras una reunión en el Congreso con la número dos del PSOE, Adriana Lastra. Estas apreciaciones de Rufián abren la puerta a una probable abstención de ERC para evitar otra votación. Lastra, por su parte, insistió: «He pedido a todos los partidos que no bloqueen la investidura. No hace falta votar por quinta vez para que los ciudadanos digan que quieren que gobierne el PSOE». PP y Ciudadanos ya han avanzado que en ningún caso facilitarán la presidencia de Pedro Sánchez.

Las cuentas de la investidura hoy aún no salen para Sánchez. La portavoz de Junts per Catalunya, Laura Borrás, con la que Lastra se ha reunido primero este jueves, ha incidido en ese mensaje: «No se dan las condiciones para facilitar la investidura de Pedro Sánchez». Junts per Catalunya se mantiene en el voto negativo y afirma que así seguirá si el PSOE no muestra otra disposición al diálogo, primero, sobre los tres diputados de su formación presos y suspendidos de esa condición por la Mesa del Congreso a instancias del Tribunal Supremo por su implicación en el proceso separatista. Luego reclaman, además, que se retome el diálogo político e institucional entre los gobiernos y los partidos para encarar una solución al conflicto catalán, aunque esa exigencia no la fijan como imprescindible ahora para la investidura.

El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ha considerado que el entendimiento será posible si delante tienen «un PSOE valiente» que apueste por el diálogo. «No venimos a bloquear nada pero hay que preguntar al PSOE qué quiere hacer con ERC», ha respondido Rufián a preguntas de los periodistas.

El PSOE ha pedido a Esquerra y Junts per Catalunya de entrada que no bloqueen la investidura porque no hay alternativa posible, algo que han planteado a todos los partidos. Rufián, en cualquier caso, tampoco se ha comprometido a dar su voto gratis: «No bloquear no significa dar un cheque en blanco a Pedro Sánchez». ERC aún no ha tomado la decisión, que tiene que consultar con la cúpula de Esquerra en Barcelona y hasta en Ginebra, en referencia a sus dirigentes fugados de la justicia.

Lo que sí quiso anticipar Rufián es que se siente más a gusto con el PSOE que representa Adriana Lastra, que le parece más dialogante y de izquierdas, que con el del ministro de Exteriores, Josep Borrell, o los presidentes autonómicos Javier Lambán y Emiliano García Page. Lastra, luego, ha interpretado que esa afinidad se debe a cuestiones generacionales, de edad, y de mayor conocimiento.

Si el portavoz independentista no quiso ser claro sobre cuál será al final el voto de ERC, sí fue rotundo con respecto a su posición en la composición de los gobiernos locales y en especial con la situación en el Ayuntamiento de Barcelona. Rufián no quiere a Ada Colau de alcaldesa con el PSC. Sostiene que el que ha ganado las elecciones en Barcelona ha sido su compañero Ernest Maragall. Y entiende que esa solución podría ayudar a determinar su futura relación con el PSOE en Madrid, aunque ha matizado que estará obligado a seguir hablando con ese partido pase lo que pase. Ese malestar con Colau lo extiende Rufián, sobre todo, al partido de Pablo Iglesias y a la actitud que juzga «irresponsable» de amenazar con otros comicios: «Votar otra vez sería un error. La gente está harta. Podemos tiene que hacer una reflexión interna. Los resultados no le dan tanto para pedir ministerios como para pedir explicaciones internas».

Lastra informó a Borrás y a la número dos de JxCat, Miriám Nogueras, de que no hay alternativa en el Congreso a la propuesta de investidura de Sánchez y les pidió que no la bloqueasen. Borrás mantuvo que su formación exige al PSOE y a Sánchez otra actitud hacia el «conflicto político» catalán y constató que esa disposición no se ha observado en el año transcurrido desde que se respaldó la moción de censura contra Mariano Rajoy. Borrás y Nogueras subrayaron que entonces se concedió «un cheque en blanco» y que eso ya no ocurrirá más.

La número dos del PSOE, tras finalizar toda la ronda, ha pedido a todos los partidos que voten a favor o se abstengan para que en ningún caso los españoles tengan que volver por quinta vez a las urnas: «Seguimos instando a PP y Ciudadanos a no bloquear. Es absurdo obligar a los españoles a volver a las urnas y volver a decir que quieren que gobierne el PSOE». Lastra no quiso anticipar su balance de apoyos ante esta primera ronda y acabó: «Pongámonos a hablar de lo posible. Seguiremos trabajando».

Junts per Catalunya destacó como prueba de que la situación no ha variado en el inicio de esta XIII legislatura el comportamiento de la nueva mayoría que controla la Mesa del Congreso al respaldar la suspensión de tres de sus siete diputados. En esa votación, el PSOE se alió con el PP y Ciudadanos, que sumaron siete votos a favor de la misma frente a los dos representantes de Podemos, que votaron en contra. JxCat remacha por tanto que esos tres diputados no estarán en el bloque del no en la votación de investidura contra Sánchez, como los cuatro restantes de ese partido, y que tendrán que contarse como abstenciones obligatorias.

Si esos tres votos se ubican en la abstención, y esa es la posición final también de los cuatro parlamentarios de Bildu, los votos afirmativos que Sánchez podría recabar sumarían 173 y los negativos llegarían solo a 169, contando entre los mismos los 15 actuales de Esquerra Republicana de Cataluña.

La ronda de contactos para la investidura comenzó el martes encabezada por el propio Sánchez con los líderes de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, de Ciudadanos, Albert Rivera, y del PP, Pablo Casado. El miércoles le tocó llevar las riendas de los contactos con los partidos minoritarios, muchos de ellos adscritos en el Grupo Mixto pero de intereses contrapuestos, al secretario de Organización del PSOE y ministro de Fomento, José Luis Ábalos. Ábalos recabó la disposición en principio favorable a hablar y negociar del PNV, Compromís y el Partido Regionalista Cántabro (PRC) y el rechazo claro de Unión del Pueblo Navarro (UPN).

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