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La defensa de Junqueras, Romeva y Forn admite que cometieron desobediencia, pero niega la rebelión

El abogado del exvicepresidente de la Generalitat denuncia deficiencias en las pruebas de las acusaciones

La Fiscalía no cambió la semana pasada las conclusiones con las que se presentó hace cuatro meses al juicio del procés y la escena está llamada a repetirse esta semana con las defensas, que entre hoy y mañana presentan ante el tribunal sus informes orales definitivos. Sin embargo, aunque los abogados de los líderes independentistas sigan rechazando los delitos de rebelión, sedición y malversación que se les atribuyen, los cuatro meses de juicio sí han servido para que acepten sin reparos que sus defendidos cometieron un delito de desobediencia al incumplir reiteradamente resoluciones del Tribunal Constitucional.»Se está confundiendo la desobediencia con la rebelión», ha afirmado Andreu Van den Eynde, que defiende a los dos principales procesados de ERC, el exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, y el exconsejero de Exteriores Raül Romeva. Más explícito aún ha sido Javier Melero, el abogado del exconsejero del Interior Joaquim Forn.  «La trinchera de la desobediencia la cedo con gusto. Si la desobediencia puede derivarse de participar en un Gobierno en el que se dice que si hace falta se desobedecerán las resoluciones del Tribunal Constitucional, contra eso no puedo hacer nada».

Los informes orales de final de un juicio, y más de uno televisado en directo y con la repercusión política mediática de este, tienen mucho de discurso de cara a la galería. En este caso, a la galería del movimiento independentista. Ahí se enmarca la parte más política del discurso del abogado de Junqueras y Romeva, que ha denunciado que la investigación contra el procés se inició en 2015 de forma “prospectiva”. “La sentencia creará el Código Penal aplicable a la disidencia”, ha afirmado el abogado en los primeros minutos de su intervención, los de mayor carga ideológica. “Aquí ha habido mucho ruido. Sobre todo el ruido de la exageración y la estridencia que nos ha apartado de la melodía de los hechos”. Van den Eynde ha insistido en dos denuncias que vertebran su línea de defensa: que la investigación contra el procés es una “causa general” contra el independentismo y que la investigación se ha hecho con “sesgo y exageración”. “Se está investigando un movimiento político independentista”, ha sostenido.

Poco a poco, el abogado ha ido adentrándose en los aspectos más técnicos, salpicados con ironía y crítica a la investigación policial y judicial y al papel de las acusaciones en el juicio. Van den Eynde ha denunciado deficiencias en las pruebas de cargo empleadas en la causa, su “absoluta dependencia” de otros procedimientos (los que se instruyen en Cataluña) y “falta de garantías”. “Se han prerrecogido todos los mails de 37 personas, del todo el Govern; hay escuchas sin filtro, análisis de 35.000 mails de Cuixart. Se seleccionan titulares de periódicos y se ocultan otros. Se denuncia que hay heridos pero no hay parte médico aunque los agentes dijeran que habían ido al médico”. “La acusación quiere imponer un nuevo estándar de prueba en el que solo le interesa la prueba de cargo presentada fuera de todo protocolo”, ha reprochado el abogado, que ha calificado de “exageradas” algunas pruebas de la acusación. “Tenemos dos coches rotos y ellos hablan de apocalipsis”, ha dicho en referencia a los vehículos de la Guardia Civil dañados en la concentración ante la Consejería de Economía el 20 de septiembre de 2017.

Van den Eynde considera que la Fiscalía no tiene una sola prueba que vincule a Junqueras y a Romeva con los actos de violencia en los que puede sustentarse la acusación de rebelión. Actos que considera “aislados” y atribuibles a “grupúsculos”. El abogado ha aceptado que sus defendidos pudieron incurrir en “desobediencia” al desatender los requerimientos de Tribunal Constitucional en contra de la celebración del referéndum y de las leyes de desconexión. Ya en las intervenciones iniciales del juicio, muchos de los discursos de las defensas y de los propios acusados llevaban implícito una cierta asunción del delito de desobediencia, el único de los que se les atribuye que no acarrea penas de cárcel, solo de inhabilitación. Pero este martes, en los informes finales, esa asunción velada se ha hecho más explícita como estrategia de defensa común. La desobediencia no solo se asume, sino que se reivindica como parte del discurso del independentismo.  

Lo que no asumen las defensas son los otros delitos de los que se les acusa: rebelión, sedición y malversación. Sobre la rebelión, ha advertido Van den Eynde, exige una violencia “idónea” capaz de hacer claudicar al Estado y eso, según el abogado, ni ocurrió ni estuvo cerca de ocurrir. En este punto, el abogado se basa en la propia reacción del Gobierno central, que no decretó el Estado de sitio. La defensa de Junqueras y Romeva también rechaza la acusación de sedición que formula la Abogacía del Estado y que se basa en una supuesta movilización tumultuaria para intentar impedir la actuación de la Policía en los centros de votación. “La gente el 1-O no fue a parar a la policía, Fue la policía la que fue a parar a la gente. ¿Eso es una sedición? Eso es una desobediencia de toda la vida. El problema es que la desobediencia no les basta a las acusaciones”, ha afirmado el letrado.

Una vez expuestos los argumentos técnicos, Van den Eynde ha vuelto a poner el acento en lo extrajurídico, ofreciendo “la mano tendida” de los líderes del procés “para solucionar este conflicto”. “Le tenemos que devolver la pelota a la política”.

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