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La falta de apoyos sitúa a Sánchez a expensas de la abstención de ERC

La coalición de derechas que ganó las elecciones en la Comunidad Foral negará sus votos si los socialistas pretenden gobernarla

Desde este miércoles La Moncloa ya sabe a qué atenerse respecto a las posibilidades de Sánchez de ser investido jefe de Gobierno en un pleno que aún está por convocar. Nunca pensó el aspirante a repetir en la presidencia que podría conseguirlo en una primera votación, ya que se requiere mayoría absoluta. Las aspiraciones estaban, y así se mantienen, en la segunda, en la que es suficiente alcanzar más votos favorables que negativos para salir airoso. Pero las cuentas no salen en ningún caso, siempre que las posiciones políticas se mantengan petrificadas tal como estaban.

Constatada formalmente desde el martes la negativa del PP y Ciudadanos a colaborar en la investidura de Sánchez, quedaba escuchar a los grupos pequeños que tienen en su mano ahormar una mayoría suficiente. Junto a ellos, Unidas Podemos, con sus 42 diputados, se alza como el grupo mayoritario entre los aliados que busca Sánchez y que permitiría sumar 165 escaños con los socialistas. La ronda de conversaciones que este miércoles mantuvo el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, sirvió para que constatase la realidad numérica y política.

En la situación actual, con las posturas anunciadas por los diferentes grupos, se produciría un empate a 173 votos, excluidos EH Bildu y ERC. Sánchez necesitaría un diputado más para ser investido en segunda votación. Pero de momento la cuenta no sale. Ábalos recibió un no rotundo de Coalición Canaria, la misma postura que por ahora mantiene Navarra Suma. El voto que falta solo puede venir de ERC, Junts per Catalunya o EH Bildu. A ninguno de los esos grupos el PSOE le va a pedir su colaboración, o al menos, esa es la idea inicial que expresan sus dirigentes.

La portavoz parlamentaria socialista, Adriana Lastra, mantendrá hoy un encuentro con sus homólogos de Junts per Catalunya, Laura Borrás, y ERC, Gabriel Rufián. Este encuentro lo sitúa el PSOE en el terreno “de la cortesía parlamentaria” y nada más. Los socialistas no olvidan los desencuentros y rupturas con los nacionalistas catalanes en los últimos meses.

Tras el apoyo de ERC y Junts oer Cat a la moción de censura contra Sánchez, las relaciones se fueron deteriorando progresivamente. Los independentistas insistían en reclamar el derecho de autodeterminación para Cataluña y medidas para aliviar la situación judicial y penal de sus líderes presos. El PSOE apeló a la Constitución y al respeto a la división de poderes para subrayar que esas demandas eran de imposible cumplimiento. Con esos antecedentes, hoy se espera otro capítulo para añadir a los desencuentros.

Sin cerrar aún ningún acuerdo, sí hay afinidad, en cambio, de los socialistas con el PNV. El portavoz parlamentario de los nacionalistas vascos, Aitor Esteban, puso a Ábalos sobre la mesa la necesidad de abordar reformas como las de las pensiones, el mercado de trabajo y política territorial. No habrá dificultad previsiblemente para que el portavoz de Compromís, Joan Baldoví, acepte la investidura de Sánchez. Este hizo demandas para la Comunidad Valenciana, pero también exigió que en el plazo de un año esté terminado un nuevo modelo de financiación autonómica. Tras conversar con Ábalos, el dirigente valenciano vaticinó que “habrá gobierno antes de agosto, en la segunda votación”, aunque recordó que a Sánchez aún le faltan 50 diputados, ya que sus propias fuerzas se limitan a 123 escaños. Los socialistas también tendrán el apoyo del diputado del Partido Regionalista Cántabro, José María Mazón, con quien el propio Ábalos, como ministro de Fomento en funciones, firmará hoy acuerdos para dotar de infraestructuras a esa comunidad.

Coalición Canaria esgrime la colaboración de los socialistas con Unidas Podemos para mostrar su rechazo frontal a la investidura de Sánchez. Tampoco apoyarán la investidura los dos diputados de Navarra Suma, la coalición que han formado en esa comunidad Unión del Pueblo Navarro (UPN), PP y Ciudadanos. Los dos parlamentarios, que pertenecen a UPN, habían ofrecido días atrás su abstención si los socialistas facilitaban el Gobierno de Navarra a la coalición derechista. Pero el intento de los socialistas navarros de conseguir la presidencia del Ejecutivo autónomo mediante un acuerdo con Geroa Bai y Podemos —que requeriría además la abstención de EH Bildu— ha hecho que los dos diputados de Navarra Suma se nieguen también a cualquier entendimiento que facilitase la investidura de Sánchez. Con este panorama, los socialistas intentarán buscar ese voto que les falta y que les permitiría no depender de los independentistas.

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