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Las preguntas de Iglesias a las bases agravan el desencuentro con Sánchez

La opción más extendida en el Gobierno, tras conocer el sesgo de la consulta, es que Podemos votará en contra del candidato del PSOE

La decisión de Pablo Iglesias de consultar desde este viernes y hasta el jueves a las bases de Podemos el sentido del voto en la investidura de Pedro Sánchez ha agravado el desencuentro entre ambos líderes. El secretario general del PSOE y su socio prioritario habían conversado la víspera cerca de una hora y, según fuentes del Ejecutivo, Iglesias no mencionó la inminencia de la consulta ni el contenido de las preguntas. Podemos, por su parte, se queja de que tampoco Sánchez contó a Iglesias su oferta de aceptar ministros de Podemos sin perfil político, algo que horas después publicaron los medios.

La consulta a las bases de Podemos para fijar posición en pactos de investidura o gobierno es obligada por los estatutos de la formación, así que era conocido que se produciría. Sin embargo, no con la inmediatez que se ha anunciado, hecho que ha sorprendido al PSOE. Sánchez pensó que iba a ser informado antes de que se convocara. Tampoco imaginaba que el proceso se alargaría hasta apenas cuatro días antes de la fecha de la investidura, con el consiguiente impacto en las negociaciones. El presidente en funciones conoció este viernes las fechas y preguntas de la consulta por los medios de comunicación, pese a haber mantenido la víspera casi 55 minutos de conversación con Iglesias.

En la dirección de Podemos replican que también se enteraron por los medios de la propuesta de Sánchez de incluir ministros de la formación de Iglesias con un perfil técnico y siempre que no perteneciesen a la dirección, una oferta con la que quedarían excluidas las caras más visibles del partido. “Es una idiotez. La democracia no es que gobiernen tecnócratas”, rechazó este viernes Iglesias en Los Desayunos de TVE.

El presidente en funciones contaba con que aún había tiempo para mantener el diálogo antes de que se pronunciaran las bases de Podemos, según el entorno de Sánchez que, además, considera que la precipitada consulta es una maniobra de Iglesias para blindarse ante una posible oferta del presidente de aceptar la entrada de ministros de Unidas Podemos, pero excluyendo al propio Iglesias. Aunque la situación ya era muy comprometida, el líder del PSOE confiaba en intentar un último acercamiento. Los militantes de Podemos —hay medio millón, pero solo tienen derecho a voto los 190.000 inscritos activos, que han participado en otra votación o han entrado en su perfil— son los convocados para dirimir la posición de sus 42 diputados.

“La consulta no tiene por qué dinamitar nada”, aseveró la portavoz del Gobierno en funciones, Isabel Celaá, tras la reunión del Consejo de Ministros. En ese momento todavía no había trascendido el malestar de Sánchez. “Nosotros también hablamos de negociación integral. Primero vayamos al proyecto. Entremos en el programa y los nombres [de los ministros] vendrán después. Esa cuestión no se desvelará hasta que no tengamos un Gobierno”, recalcó Celaá, que aseguró que el PSOE “no tiene ningún veto personal a nadie”. En privado, todas las fuentes consultadas dicen lo contrario. En el penúltimo intento del Gobierno para sacar adelante la investidura, Celaá remarcó que lo que hay en juego “no es una cuestión de orgullos o egos personales. Es una cuestión de Estado”, dijo. El recelo entre ambas partes es precisamente lo que imposibilita cualquier avance: Sánchez no quiere ministros políticos de Podemos, e Iglesias se resiste a pactar el programa si antes no tiene asegurado que la dirección de Podemos gestionará carteras.

Teresa Rodríguez

En el entorno de Sánchez alegan que las preguntas de la consulta a las bases constriñen extraordinariamente la respuesta ya que abocan casi inexorablemente a que no haya acuerdo. Fuentes gubernamentales entienden que, por su redacción, los dirigentes de Podemos no contemplan la abstención en la investidura de Sánchez, ni algún tipo de acuerdo para darle su voto favorable. La dirección de Podemos cree que una abstención en la investidura sería, en la práctica, hacerle el juego a Sánchez. Por lo tanto, la opción más extendida es que sus diputados votarán en contra de Sánchez los próximos días 23 y 25. Con el traslado de la decisión final a las bases para legitimar su estrategia, Iglesias se evitaría cargar con el fracaso de la investidura.

Teresa Rodríguez, coordinadora de Podemos en Andalucía y principal referente del sector crítico, no participará en la consulta. “Las opciones son abiertamente tendenciosas. La pregunta debería ser: pacto de gobierno con el PSOE sí, no o abstención, y dar los detalles del pacto que se somete a consulta”, criticó la líder de Anticapitalistas. Esta corriente rechaza entrar en un Gobierno de coalición y pone como ejemplo el caso del Bloco de Esquerda en Portugal, aliados del socialista António Costa sin participar en el Ejecutivo. “Se olvidan otras opciones posibles y es, lamentablemente, un verdadero insulto a la inteligencia que denota falta de confianza en los argumentos que se tienen para defender un pacto a toda costa”, sostuvo Rodríguez.

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