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Uber traerá su bici eléctrica a Madrid para competir con el sistema público Bicimad

Varias bicicletas compartidas de Uber, Jump, en un aparcabicis en Austin, EEUU. paul.wasneski (CC via Flickr)

Madrid es ciudad para bicicletas… eléctricas, dada su accidentada orografía. Aunque el uso de este vehículo es residual a diferencia de ciudades como Sevilla, Barcelona o Valencia, hay un modelo de éxito: se trata del servicio municipal de bicicletas eléctricas Bicimad, el cual no deja de batir sus propias marcas: cerró 2018 con 3,5 millones de usuarios, un 7% que el año anterior y un 27% que en 2016, y sigue mejorando prácticamente todos los meses.

Desde que el sistema se municipalizara por parte del equipo de Manuela Carmena en septiembre de 2016 -la concesionaria Bonopark entró en concurso de acreedores-, el auge de Bicimad ha sido imparable. Y Uber, una de las decenas de empresas que ya ha desembarcado en la capital española desplegando sus patinetes eléctricos, quiere competir directamente con este servicio gestionado directamente por la Empresa Municipal de Transportes (EMT) desde hace casi tres años.

“No tenemos previsión de hacer ningún anuncio”, indican en la compañía

Por eso una de las ideas de la multinacional estadounidense, conocida por sus vehículos VTC (Vehículo de Turismo con Conductor) que se solicitan desde una app móvil y que protagonizaron el último invierno un conflicto laboral con los taxis, planea aterrizar en España, y más concretamente en Madrid: según fuentes consultadas, habrían solicitado la pertinente autorización al ayuntamiento.

Desde el Consistorio se les pidió tiempo para diseñar una regulación similar a la de los patinetes. Todo esto ocurrió prácticamente con la campaña electoral encima, por lo que la autorización quedó en barbecho.

Preguntados por el desembarco, portavoces de Uber afirman que “no tienen ninguna previsión de hacer ningún anuncio” en estos momentos a la vez que no niegan el aterrizaje, de acuerdo con la versión de la empresa.

Como hoy no todo van a ser datos tristes sobre la movilidad de Madrid. Aquí vamos con @BiciMAD.

En junio subida del 7%, cerca de los 400.000 usos, el acumulado anual se coloca en un 18%.

Es cierto que hay que tener en cuenta ya el efecto de nuevas estaciones de la ampliación. pic.twitter.com/TGmi0pjkCF

— 🚌Álvaro F Heredia🚲🚡 (@Transxte) July 2, 2019

A comienzos de abril pasado, Uber se unió con sus patinetes a la decena de empresas que administran estos artilugios eléctricos repartidos por todo Madrid. “Las Jump son bicicletas eléctricas de pedaleo asistido”, reza la web de la multinacional, entre cuyos accionistas destacados aparece Arabia Saudí. Cuanto más pedalees, más lejos llegarás. Gracias a su sistema de bloqueo y al GPS integrado, podrás encontrar una cerca de ti y darte una vuelta”.

Uber también participa en Lime, la primera en desplegar sus patinetes

Las personas consultadas hablan del interés de la firma en Barcelona y otras grandes urbes, pero Madrid es el caramelo más goloso: se trata de una ciudad donde la cuota modal ciclista está por debajo del 1% y donde el monopolio del servicio compartido de bicicletas lo tiene prácticamente en exclusiva una empresa pública municipal. Hay un servicio de bicis privadas que también se utilizan vía app, Mobike, pero otras empresas como OBike o Ofo Bike pincharon en su negocio y hace un año aproximadamente anunciaron que se largaban de la capital. Ofo Bike era conocida porque sus vehículos eran de color amarillo chillón: 100.000 de sus bicis estaban desperdigadas por la ciudad en el momento de echar el cierre.

Jump no es el único producto eléctrico financiado por Uber. También está Lime, del que la multinacional participa, al igual que corporaciones tecnológicas como Google. En agosto de 2018 Uber y Google enfadaron mucho a la Corporación entonces dirigida por Manuela Carmena: desplegaron centenares de patinetes sin permiso por la capital -no lo necesitaban- en pleno estío aprovechando la ausencia de regulación. La nueva ordenanza, aprobada en octubre, sí regulaba el uso del patinete y ordenaba su reparto por todos los distritos. Hay una treintena de empresas de patinetes eléctricos operando en la gran ciudad.

El PP judicializó la municipalización, archivada a tres días de las elecciones

La firma co-participada Lime igualmente tiene una bicicleta eléctrica preparada para asaltar el negocio de la movilidad en España, pero sus intenciones no han trascendido. En abril Jump, una empresa independiente, fue adquirida por Uber. Justo ese mes llegaron a Madrid las primeras unidades y ahora dan el salto con las bicicletas. La ausencia de infraestructura ciclista en Madrid -carriles bici- convierte a la bici eléctrica en el mejor aliado del usuario.

200 estaciones

Jump tendrá enfrente a Bicimad, con la que también peleará por el jugoso negocio de los datos digitales. Además no necesitará de un tótem como Bicimad, que los tiene repartidos a lo largo de 165 estaciones -en breve superarán las 200- en sus más de 2.000 bicicletas, según los datos de la web.

El artífice de su éxito, Álvaro Martínez Heredia, fue cesado por el nuevo alcalde del PP, José Luis Martínez-Almeida como gerente de la EMT el pasado 8 de julio. Martínez Heredia estuvo temporalmente imputado al denunciar el PP el supuesto sobreprecio que el Ayuntamiento de Madrid había pagado a la concesionaria quebrada Bonopark. No fue así, y los jueces desestimaron el Caso Bicimad a tres días de las elecciones municipales que auparon a Martínez-Almeida a la Alcaldía de Cibeles.

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